miércoles, 28 de octubre de 2009

¿Qué ves cuando me ves?: Una experiencia recreativa-comunicacional-cultural con niñxs, jóvenes y adultos

Cañete, Alvaro
Cuello, Lucrecia
Morán, Franco

La experiencia analizada en esta ponencia se enmarca en la Organización Servicio a la Acción Popular (SeAP). Esta organización se crea en el año 1982 en simultáneo con el advenimiento de la democracia, cuya impronta fundacional está vinculada a los derechos humanos, lugar desde donde se intento aportar a la visibilidad de uno de los sectores de la población in visibilizados por la dictadura.
En este sentido la recuperación de la memoria popular con organizaciones y cooperativas villeras constituyo una de las primeras  líneas de trabajo  que se proponía la reconstrucción de sus vivencias y el impacto especifico de la dictadura en el sector.

La “opción por los más pobres” instituyo en nuestras prácticas definiciones políticas, que han orientado desde el inicio las estrategias institucionales, instalando lo  público (estatal y societal) como  espacio fundamental de disputa por la ampliación y efectivización de los derechos sociales.

La perspectiva de los derechos ya desde 1985, puso de relieve sujetos con situaciones y reivindicaciones específicas  que implicaron modos y estrategias particulares de trabajo desde las miradas de  género, infancia y juventudes, planteándose como líneas fundamentales de la institución. La conformación de espacios propios con mujeres, niños/ niñas y jóvenes han posibilitado acumular lecturas, estrategias y metodologías específicas de trabajo que aportan a su constitución como sujetos de derecho reconociendo sus singularidades. 

Las acciones desarrolladas has buscado referencias en espacios más amplios de articulación de prácticas tanto locales, nacionales y latinoamericanas como el )  Foro Local  de Ongs de Promoción Social, la red Nacional de Educación Popular Confluencia (de la que somos co fundadores);  la participación en la CEAAL (Consejo de Educación de Adultos de América Latina); REPEM (Red de educación popular Entre Mujeres, entre otras.

La historia institucional que se viene construyendo desde hace más de veinte años es producto del trabajo entre quienes forman de manera más permanente los ámbitos de la organización y los sujetos con los cuales se construyeron estrategias y metodologías, expresadas en el proyecto institucional.   

Dentro de esta institución, el área de jóvenes desde el año 1997 se constituye como espacio de trabajo interdisciplinario que comienza a desarrollar estrategias específicas para trabajar problemáticas juveniles.


Experiencia con jóvenes, algunas consideraciones

El trabajo con jóvenes en la actualidad se encuadra en dos zonas de la ciudad de Córdoba. Una primera localizada al noreste, específicamente los barrios Colinas del Cerro y San Ignacio. La segunda zona se encuentra al suroeste y comprende a barrio Los Filtros y Las Violetas. Estas comunidades comparten características sociodemográficas que permiten caracterizarlas como sectores vulnerables, empobrecidos y/o de extrema pobreza.

En relación a la participación a los espacios educativos formales se observan diversas trayectorias escolares, en la particularidad de nuestros grupos un 80% culmina los niveles inicial y primario, ingresando al nivel medio el 50% de este grupo, de los cuales un porcentaje que no podemos estimar exactamente, finaliza el nivel medio de educación. A lo que se le suma que ninguno de los participantes de estos grupos comenzó o está realizando el nivel superior. Entre los causantes de esta situación  podemos mencionar las necesidades laborales de las/los jóvenes o la incapacidad de las instituciones educativas para contenerlos.

Respecto de la situación laboral,  no se diferencia demasiado de las posibilidades de acceso antes mencionadas en relación a la educación. Más de la mitad de los jóvenes no accede al mercado laboral y aquellos quienes se encuentran inmersos en el mismo, lo hacen en condiciones de inestabilidad y precarización.

En cuanto al acceso a bienes culturales solo uno de cada diez jóvenes posee acceso a internet en su casa y la mitad a través de un cyber.  El  INFORME FINAL del Proyecto de Investigación: “Cotidianeidades y escenarios escolares. Una aproximación desde la mirada de los niños/as y jóvenes de sectores pobres y no pobres” brinda otros datos importantes: los jóvenes/as expresan que el acceso a bienes culturales como  bibliotecas, teatro, cine fue brindado por la institución escuela, lo cual si vinculamos los datos anteriores podemos inferir que es baja las posibilidades de acumulación de capital cultura.

La severidad y la violencia simbólica emergente de las condiciones de vida a la cual se ven expuestos estos/as jóvenes refuerza un marco de socialización particular. En función del mismo, los datos adversos de la realidad son progresivamente naturalizados e incorporados al régimen de la vida cotidiana.

De este modo se priva a los/as sujetos de sus esenciales  derechos de acceso a los recursos  de la sociedad, la igualdad formal ante la ley y a la libre comunicación (entendida como intercambio, acceso y participación en la misma), afectando claramente su capacidad de ejercer una función crítica en la sociedad. Esta compleja situación deviene para estos/as jóvenes en una especie de “malla o trampa social”, de la cual les resulta muy difícil escapar.

Esta realidad es hoy parte de las tensiones y dificultades que atraviesan a estos/as sujetos, en la cual, ante los intentos de modificación y búsquedas de una mejor calidad de vida, no sólo padecen las limitaciones que dispone condiciones concretas, sino que al momento de pensar estrategias para el cambio, se dificultan las posibilidades de participación.

Es notorio el debilitamiento de los lazos sociales (fragmentación social), la imposibilidad de ser reconocidos por las instituciones de su comunidad, la restricción del derecho a la  libre circulación por la persecución policial, la ausencia notable de proyectos sociales colectivos que orienten el ser y el hacer.

Otro aspecto preocupante es la escasa participación de  los/as jóvenes en las organizaciones comunitarias. La conformación de éstas por el “mundo adulto”[1] es una de las principales causas de empatía entre estos grupos generacionales; vinculados, principalmente, por el conflicto y el desencuentro. El mundo juvenil  y el mundo adulto, se desconocen; lo que imposibilita la fluidez en su acercamiento. Por lo tanto, la dificultades de los/as jóvenes para lograr una  participación activa y plena en sus organizaciones comunitarias  es una necesidad manifestada por los/as mismo/as.

Además del carácter adultocéntrico que poseen las organizaciones, otra de sus características es la de replicar las “apreciaciones” conformadas en la opinión pública  en relación a los sectores juveniles empobrecidos o pobres. Esta construcción “mediática- negativa”  es estereotipada ya que, deja de lado a las juventudes (su diversidad) y propone un carácter homogéneo y hegemónico sobre “juventud”.

Creemos que los/as sujetos no son público pasivo al cual se le imprimen definiciones sino que se configura como un protagonista de su hacer discursivo. No obstante, esta construcción propia de los/as sujetos, cultural y con sentido, no posee la misma legitimidad que los discursos de los medios masivos de comunicación. Son los medios masivos y sus productos promocionados los que alcanzan con mayor “éxito” a la población. La falta de espacios recreativos, culturales y de conocimiento alternativo incrementan no solo la primacía de estas “ofertas” mediáticas; sino que y mucho más grave aún, el grado de exclusión social y vulnerabilidad; reduciendo las posibilidades de expresión, el despliegue de las potencialidades y la comunicabilidad de los saberes y experiencias propias de estos/as jóvenes.

Es necesario modificar la situación descripta asumiendo: la exclusión de los/as jóvenes de las instituciones, la dificultad de resignificar su discurso frente los sentidos que impone el mercado, como así también la falta de acceso a los bienes culturales, que expone a los/las jóvenes a la vulnerabilidad de sus derechos y por consecuencia a una severa restricción de su ciudadanía.

Hoy los jóvenes que integran nuestros espacios grupales, en sus barrios sienten que no tienen nada para hacer, que las posibilidades de acceder a espacios educativos y laborales son restringidas, no se sienten convocados por los adultos referentes de sus comunidades y por lo tanto se invisibiliza a los mismos como agentes de cambio.

Perspectivas de nuestros encuentros

Hablamos de la experiencia de un grupo de aproximadamente treinta jóvenes que provienen de las comunidades antes mencionadas y que participan y son acompañados, desde hace cinco años ininterrumpidos en y por la organización no gubernamental Servicio a la Acción Popular (Se.A.P).

La propuesta del área ubica a los/as jóvenes como sujetos transformadores/as de su entorno brindando mejores oportunidades tantos a sus pares, como al resto de la comunidad. Por lo cual ellos/as intentan, a partir de sus acciones, ampliar el universo cultural y las capacidades simbólicas de expresión, comunicación e inclusión social en  tres barrios de la ciudad de Córdoba.

Desde esta perspectiva promover el ejercicio de una ciudadanía plena por parte de las/los jóvenes, propiciando la construcción de nuevos espacios de participación y encuentro (en intercambio activo) tiene por objetivo el protagonismo juvenil. La  promoción de redes comunitarias (en inserción y diálogo con las mismas) y la (re) construcción “genuina” de los modos de ser jóvenes vulnerables, son piezas claves en la definición del proyecto.

Entendemos que la noción de Juventud, a partir de planeos de Claudio Duarte, es  una construcción conceptual que no se la puede desvincular del capitalismo occidental, en lo cual la perspectiva adultocéntrica, auto referenciada como la etapa superior, deposita en los jóvenes un estadio preparatorio e incompleto, a político, derivando en ello una posición de dominación. Además el autor plantea que la noción de juventud debe estar pensada en relación a las condiciones económicas, políticas y culturales de cada sociedad, de cada joven y no debe ser estudiado como mero objeto categorizable demográficamente  sino que implica pensarlo “desde los jóvenes”.

Encontramos en el grupo las condiciones necesarias para el logro de nuestros objetivos, ya que favorece en los participantes el descubrimiento de uno mismo y del otro, la confianza, solidaridad y amistad, el reconocimiento de los propios recursos y limitaciones, como también la potenciación de los recursos personales. El lugar, las consignas, los elementos, las personas participantes y sus interrelaciones se convierten en un ámbito en el cual podemos prefigurar y representar simbólicamente deseos y temores. En este encuentro es la pregunta la herramienta que posibilita desarrollar los procesos de problematización y tematización junto al grupo.

Tomar la(s) palabra(s): Los y las jóvenes produciendo sentidos en La Revista.

“...con la revista le mostrábamos a los otros que nos pasaba…”

“…salíamos de la rutina común...”

“…estaba bueno presentar la revista y repartirla en la plaza San Martín.”

 El origen de “La Revista de l@s Jóvenes, por un futuro mejor” tuvo como objetivos principales la conformación de espacios de expresión y encuentro entre jóvenes de diversas comunidades de la ciudad de Córdoba. Estos posibilitaron la apropiación y el reconocimiento de problemáticas compartidas; la difusión de las mismas pretendía ubicar la opinión de los/as jóvenes en oposición a la perspectiva dominante en los medios masivos de comunicación. Éstas experiencias de encuentro entre los/as jóvenes, además advertía sobre la importancia de promover redes juveniles, y desde una perspectiva de derechos, fomentar el desarrollo y planificación de estrategias puntuales para el reclamo cívico y organizado en torno al cumplimiento de los mismos.

Éste modo de pensar la intervención del trabajo con jóvenes predominó durante ocho años, período en el que el espacio de la revista no solo se consolidó hacia el interior de la organización sino que ocupó otros escenarios (presentación de los números en la Universidad Nacional de Córdoba, en escuelas de las comunidades; la declaración del interés legislativo de la misma, etc.). De igual manera, y más desafiante, se fortaleció a lo largo del tiempo la presencia y participación de muchas/os jóvenes.

En cuanto al proceso de elaboración del soporte gráfico, las temáticas a abordar y sus formatos, siempre estuvieron a cargo de los/as jóvenes y ésta opción fue sostenida desde los orígenes de la misma. A modo de ejemplo podemos mencionar algunos de los titulares que fueron tapas: ¿Comando de Acción Preventiva? (nº8), Por un país mejor ¡MARCHAMOS! (nº 12), Exijamos y luchemos por un país justo! (nº14), No hay barreras que nos detengan para mejorar nuestras vidas (nº16). Por otra parte, las temáticas estuvieron vinculadas a problemáticas laborales, a la exigibilidad y el acceso a los derechos, a las experiencias educacionales, a las políticas de relocalización de los asentamientos, a las políticas de tolerancia cero, entre otras.  Además de las definiciones temáticas, otro rasgo importante de los procesos que se llevaron a cabo en los años de trabajo en la revista, fue la posibilidad de brindar herramientas teóricas y prácticas para los y las sujetos; talleres de técnicas periodísticas, de fotografía y diseño, fueron algunas de las instancias mas ligadas a la formación de los/as chicos/as.

Creemos que todo lo descripto anteriormente posibilitó que los/as jóvenes comenzaran a indagar (se) sobre los limites o potencialidades del espacio. Es decir, el recorrido y la trayectoria de participación sostenida, como modo de explorar el aquí y ahora. La posibilidad de analizar “en presente continuo” los modos de habitar las problemáticas juveniles así como las estrategias posibles a desarrollar para superar las mismas.

A partir de ese momento y para algunos/as de los/as jóvenes el espacio de la revista pareció estar agotado. Pero, ¿Todas las instancias de participación en la elaboración de un medio gráfico habían sido agotas?, de ser así ¿surgirían otras? , ¿Qué era lo que vendría?...

Es importante remarcar que en ese mismo momento concluiría el financiamiento del espacio de trabajo y, aunque las posibilidades de continuar eran bastantes, las formas de ocupar el espacio por parte de los/as jóvenes denotaban la imperante revisión del mismo, de sus formatos, de los acuerdos, etc. Tras algunos encuentros con ellos/as, los y las jóvenes deciden suspender Éstos modos de encuentro…

“Participación es la posibilidad de decir la palabra, de opinar, de que los/as sujetos asuman realizaciones por si mismos/as en las actividades educativas o comunicacionales. Pero no se agota en ese nivel. También es la posibilidad de los/as sujetos vayan tomando sus propias decisiones en la direccionalidad e implementación de los procesos educativos y comunicacionales. Y todo ello en función de que los grupos y organizaciones populares puedan ir tomando sus propias decisiones respecto de la realidad social global” (Orealc-Unesco/AAED, 1985, pp 91)

 En noviembre del corriente año se van a cumplir dos años del último número editado de la revista, el Número 16. Ahora las instancias en la disputas de sentidos, en la ocupación de los espacio público y en la comunicabilidad (y desestigmatización) de las realidades juveniles;  han adquirido un carácter más activo y organizacional desde los/as jóvenes. El encuadre y las estrategias para la elaboración de una revista, ya no es “el” marco que garantice el encuentro entre los/as chicos/as, ahora son los/as jóvenes quienes encuadran y practican de manera dialéctica las formas de conformar discursos juveniles populares; jóvenes que accionan en sus comunidades y que reconocen que en ellas, las contradicciones y la matriz adultocéntrica les vienen jugando una mala pasada. No obstante, son jóvenes que en sus recorridos e historias de participación, reconocen la inequívoca opción de que transformar sólo es posible en situación, en la toma de conciencia, y que esta opción no es individual sino que colectiva.

En éste sentido y ante nuevas preguntas sobre si se volverá a realizar la revista las iniciativas sieguen siendo, al menos para nosotros/as, la de indagar: Si tienen ganas…

Respuesta que suele movilizar y movilizarnos: ¡‘TABA MORTAL! LA HAGAMOS DE NUEVO EL AÑO QUE VIENE…

Lo territorial

Las organizaciones barriales se encuentran en una doble tensión: por una parte, son constructoras de sentidos -de matriz adultocéntrica y reproductoras del discurso mediático dominante-; y por otra,  escenarios de participación política, pública, cultural, educacional, etc, que legitiman discursos y espacios de participación. En este sentido la perspectiva de trabajo del área de jóvenes intenta fortalecer la integración de los/las jóvenes en las organizaciones o instituciones de la comunidad.

Los y las jóvenes de esta propuesta cuentan con recorridos de participación en espacios, concretamente en la elaboración de una revista (antes mencionada), que dejó huellas y capitales pertinentes a esta propuesta. Resaltamos las capacidades aprendidas de un hacer comunicacional en la práctica misma de la revista. Este hacer sistemático da cuenta de las capacidades de los/las  jóvenes de sustentabilidad y sostenimiento de procesos de producción de cultura.

En este marco pensamos conjuntamente con los/as jóvenes un proyecto de cine itinerante como una forma novedosa y viable de concretar en las organizaciones barriales. Las proyecciones audiovisuales son de difícil acceso para estas comunidades.

Esta propuesta nace del los mismos jóvenes con quienes trabajamos, ya que ellos han vivenciado placenteramente la utilización de dispositivos culturales (video debates, producciones gráficas, etc), como estrategias  alternativas para resignificar su realidad y revisar en forma critica su vida cotidiana y la institucionalidad que los determina.

A esta posibilidad de acercarnos a una lectura crítica de la realidad, agregamos la oportunidad de acceder a espacios productores de cultura. Visualizamos a las proyecciones audiovisuales como momentos de encuentro y satisfacción que irrumpen lo cotidiano y generan placer. En esta línea es de suma importancia conocer los intereses de los diferentes actores de la comunidad y contenerlos en la propuesta de cine permanente y sostenido, generando en los tres barrios espacios de recreación[2].

Encuentro con otros jóvenes

Desde esta línea de intervención pensamos en la importancia del encuentro con “otros/as” diferentes  problematizando la realidad que refleja diferentes matices en cada uno de los barrios de procedencia. Estas instancias brindan una posibilidad de reconocerse, atravesar disensos y contradicciones, tratando de instituir prácticas sociales de escucha y tolerancia, como forma de fortalecer una voz juvenil colectiva.

Creemos que es importante el encuentro con otros jóvenes por la posibilidad de construir redes, de abordar problemáticas comunes, inhabilitar las fragmentaciones generadas por las políticas públicas actuales destinadas a jóvenes, desandar las estigmatizaciones mediáticas y promover acciones colectivas en pos de transformar estas situaciones.

En este sentido, la articulación entre grupos de diferente barrios y trayectorias es necesario potenciarlo en pos de la construcción de un movimiento colectivo que posea la capacidad de instalar en el espacio público societal, algunas necesidades que tomen sentido publico para el Estado y que demanden la construcción de políticas sociales en este sentido.

Este es el caso a través el nacimiento del “Colectivo de Jóvenes por sus Derechos” que nace a partir de la necesidad de muchos jóvenes que a partir de un proceso de formación que se gesto en el seno de diferentes proyectos sociales, demandan una mayor incidencia pública, con ansias de ocupar la calle, los medios de comunicación, la negociación con funcionarios del poder político y la necesidad de obtener recursos para actividades.

Por otra parte, es necesario construir agendas colectivas, que permita circular y reconocerse entre cada grupo a partir de sus realidades particulares, pudiendo establecer  sus propios circuitos y la ocupación no solo del tiempo libre, sino responda a las diversas necesidades juveniles.

Paralelo a esto la acumulación de capitales sociales y culturales que aporten nuevas alternativas a la hora de pensar nuestras vidas cotidianas.

El ejercicio de los Derechos que poseen los jóvenes, no solo exige el reconocimiento de los mismos a partir de los establecido constitucionalmente, implica de acciones políticas que construyan identidad colectiva y un reconocimiento como actor en el marco de los otros intereses que expresan otros grupos o organizaciones.

A modo de Conclusión:

Y hay muchos jóvenes que también quieren tener un estudio, un trabajo, progresar en la vida…los jóvenes tienen muchos sueños pero si la política y la sociedad no cambian creo que van a ser sueños solamente[3]

Como jóvenes pensamos que nuestra realidad nos interpela, nos somete pero además nos esperanza y desafía al reencuentro permanente de nuestra condición humana. La posibilidad de trabajar sobre, con y desde la juventud genera múltiples interrogantes que dinamizan nuestros vínculos con los territorios, con las estrategias plateadas, considerando que la escucha y el respeto a los saberes y capacidades que tenemos como jóvenes es lo único que nos permitiría que esta sociedad piense y decida colectivamente.


El proceso de trabajo desde el Área de jóvenes del Se.A.P hemos y estamos atravesando estos desafíos luchando para que realmente se acepte el protagonismo juvenil y se respete el derecho de decisión de los/as jóvenes. Es desde nuestro lugar escuchar las demandas y poder proponer un diálogo sincero en lo cual se cristalice nuestra propuesta como opuestas a las lógicas paternalistas, clientelares o soberbias que históricamente somos sometidos como jóvenes.

Esta historia también emergió en nuestra institución y trabajo y obligó a replantear la mirada y construir un nuevo orden en los cuales los jóvenes decidieran sobre la idea y en lo cual luego a partir de ella buscar los recursos suficientes.

Hoy un gran grupo de jóvenes que producto de espacios de escucha, de protagonismo y reflexión sobre la realidad política de nuestra sociedad, apuestan nuevamente a construir alternativas de cambio para sus comunidades a través de espacios placenteros para niños y niñas de sus propias comunidades. Profundamente sensibilizados por la imposibilidad de sus pares de acceder a este tipos de instancias, pero además con el firme interés de  generar prácticas solidarias, de respeto que permita generar de los espacios públicos un lugar de recreación y no como territorio de la violencia.

Por otra parte es necesario reconocer que hoy los jóvenes a partir de sus trayectorias al momento de pensar en acciones eligen medios comunicacionales ligados a la imagen, al sonido y la cultura, no ven en la política o las organizaciones políticas una herramienta potable, lo cual plantea una preocupante tensión que es necesario seguir repensando. Al decir de  Reguillo Cruz  los jóvenes  están  “...inaugurando “nuevos” lugares de participación política, nuevos lugares de enunciación, nuevos lugares de comunicación...” (Reguillo Cruz 2000:149).

Realizar cine en los salones comunitarios es un nuevo intento de apropiarse de espacios hegemonizados por la mirada adulta.

Por ello, seria importante que las instituciones y organizaciones por donde los jóvenes transitan (escuela, universidad, centros vecinales, clubes, cooperativas etc.) reconozcan y valoren estas nuevas practicas organizativas, no como algo decorativo o prácticas pre  políticas. Cada expresión estética que irrumpe en los espacios públicos, debería ser mirada y fortalecida, debería ser incluida en el catalogo de nuevos formatos y contenidos de la política. Y sobre todo repensada por cuanto quienes instalan y generan estas expresiones son, en muchas ocasiones quienes se inician en la acción colectiva.-

Favorecer la visibilidad y la promoción de expresiones culturales, el fortalecimiento de grupos juveniles y redes  los que deberían ser mirados y pensados con mayor detenimiento en vistas a su potencial apuesta a la consolidación de una democracia menos formal, a la formación de ciudadanos mas activos, al  respeto por la diversidad y la pluralidad, a la búsqueda incesante de memoria e identidad colectiva.- Es necesario reconocer sus modos de organización no solo como resistencia a las instituciones “tradicionales”, sino como manera de construcción de discursos , intervenciones, estrategias de acción y articulación. Pero sobre todo de construcción interna de maneras de concebirse como sujetos políticos y organizados por un futuro diferente.(Morán, Lopez y Acevedo)

BIBLIOGRAFIA

Orealc-Unesco/AAED  “Educación Popular, estrategias comunicacionales y uso de medios”.. Revista Medios Educación Comunicación. Bs As 1985. Año IV, Nº 7. pp 91

Britos, Nora; Aquín, Nora (Comp) “La trayectoria de la ciudadanía en Argentina. Derechos humanos y ciudadanía Editorial Espacio”

Reguillo Cruz “Emergencia de culturas juveniles. Estrategias del desencanto”. Ed. Norma. Bs. As 2000

Duarte, Claudio. La resistencia de los Jóvenes en un país capitalista pobre y dependiente. www.plataforma.uchile.cl



[1]              Entendemos el “mundo adulto” desde una la perspectiva de “matriz adultocéntrica”, concepto desarrollado por Klaudio Duarte. El hace mención a que el mundo adulto “ubica a lo adulto como punto de referencia para el mundo juvenil, en función del deber ser, de lo que debe hacerse para ser considerado en la sociedad (madurez, responsabilidad, integración al mercado de consumo y de producción, reproducción de la familia, participación cívica, etc.)” “una cierta concepción de la orgánica social desde la asimetría [adulto+ —joven-]”

[2]              “la denominación RECREACIÓN la aplicaremos para aquellas acciones que generen compromiso con la tarea y los demás miembros del grupo, una participación cada vez más activa entre los protagonistas, generando autonomía, ejercite la toma de decisiones. La coordinación propone los espacios y procura ir construyéndolos con el grupo, para que adquieran significado. No busca divertir solamente, sino modificar y/o potenciar al ser humano. Esta forma de pensar y vivir la recreación otorga un especial énfasis a la integración y cooperación entre los distintos actores sociales de una comunidad, lo cual supone la necesidad de valorar y compartir saberes y experiencias de cada una de las personas involucradas, a partir de la participación y el respeto mutuo entre ellas.” Grupo ECO´S. “La construcción de espacios Lúdicos grupales”. Universidad nacional de Quilmes. 2000.

[3]              Entrevista a un participante del “Colectivo de Jóvenes por sus derechos”. Investigación de Proyecto: Acción colectiva y participación socio-política  juvenil bianual apoyado y subsidiado por SECYT-Equipo: Directora Patricia Acevedo, Miembros Docentes: Cecilia Morey, Valeria Nicora, Susana Andrada, Auxiliares graduados: Lucas Herrera, Franco Moran, Eliana López.-Universidad Nacional de Córdoba. 2008/09.

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